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17/05/2011 02:03

Nicolás Vilches: Voluntario Preuniversitario San Joaquín

“No basta con terminar con la sensación de que hiciste algo bueno, sino que debes entregar siempre lo mejor, con un compromiso al cien por ciento que se debe renovar clase a clase. El esfuerzo comienza donde terminan las ganas”.

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Soy Nicolás Vilches, Estudiante de Agronomía de cuarto año y hace tres que participo en Belén UC como voluntario en el Preuniversitario de San Joaquín.

Escogí trabajar aquí porque creo firmemente que las capacidades y herramientas que tengo, que he desarrollado durante todo este tiempo en la universidad, pueden ser de gran ayuda hoy y mañana para muchos jóvenes. Así fue como “me lancé a la piscina”  y acepté el desafío de hacer clases de Biología.

Desde entonces, Belén UC me ha permitido un contacto muchísimas personas: estudiantes de otras carreras, alumnos y sus papás e incluso algunos colegios con los que tenemos un contacto más estrecho.

Para muchos de los jóvenes con que trabajo, nosotros somos su única posibilidad de preparar la PSU. Eso es una gran motivación y también una tremenda responsabilidad porque parte del resultado que ese chico o chica tendrá a fin de año es por cuenta tuya y no puedes dejar espacio para hacer mal las clases, ni para trabajos a medias: No basta con terminar con la sensación de que hiciste algo bueno, sino que debes entregar siempre lo mejor, con un compromiso al cien por ciento que se debe renovar clase a clase.

Personalmente, sin duda el trabajo con jóvenes me apasiona. Creo que es la etapa de la vida en que todos estamos buscando respuestas y definiendo lo que queremos construir en el futuro. Fácilmente nos sentimos solos o creemos que somos los únicos que tenemos preguntas sin resolver, el preuniversitario es parte de ese proceso y poder ayudarlos en la parte académica es indispensable, pero también para orientarlos en su propio camino o simplemente escucharles y mostrarles que te interesas por ellos. Es lo que Cristo haría en mi lugar.

Por supuesto Dios ha jugado un papel fundamental en todo esto. La fe en Cristo no es sólo personal, sino que la oración necesita estar acompañada, expresarse en el contacto con los demás. Puedo decir, con absoluto convencimiento, que en este tiempo en el preuniversitario he visto los ojos de Dios en estos jóvenes, que he aprendido una enormidad de El (y de ellos) y que sigo educándome a amar un poco más, a entregar y  escuchar un poco más todos los días.

Estos tres años me han dado una incalculable experiencia, pero también la satisfacción del trabajo que he realizado: Ver Jóvenes que fueron tus alumnos y que hoy son tus compañeros de universidad en carreras como Ingeniería o Química y Farmacia, es un regalo enorme que Dios te da y que te permite seguir trabajando con ganas y con esperanza para que muchos más puedan seguir el camino que ellos escojan, cumpliendo su sueño de quedar en la universidad y en la carrera que ellos quieran.

Hoy soy coordinador el área Ciencias y miembro del consejo del Preuniversitario y más que nunca ese fuego inicial que Dios me puso en el corazón y que me impulsó a ser voluntario de Belén, se mantiene vivo.

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